Longitud: 30,4 km de pista y 7,4 km de asfalto. Apta para bicicleta de montaña y vehículos todoterreno.
El recorrido que proponemos empieza en Pinofranqueado, en la desviación que dirige hacia la población de Sauceda. Es a esta alquería a la que llegará el viajero, por carretera y acompañando al río de los Ángeles. Rodeando Sauceda por su izquierda, y nada más acabar el asfalto, una pista cruza el río y comienza una pequeña subida para seguir junto al cauce, eso sí, llevando éste a la derecha y unos 50 metros por debajo. La pista serpentea entre montes, tal y como ocurre con el mismo curso, durante 1,5 kilómetros, hasta que un nuevo puente posibilita la llegada a la carretera. 600 metros después de haber entrado hacia la derecha en el asfalto, el viajero encuentra una pista que sube hacia a la izquierda y que cuenta con dos indicadores: El Chorro de los Ángeles y el Convento del mismo nombre.
La pista asciende constantemente entre las imponentes montañas de la Sierra, también llamada de los Ángeles. 6 kilómetros después de haber entrado en pista aparece un bifurcación y, aunque nuestro camino continúa ascendiendo, el viajero debe saber que por la izquierda se llega a las ruinas de un Convento del siglo XIII que durante siglos gozó de gran importancia en la región. Otros 3 kilómetros y se encuentra con el mirador desde el que se ve el Manadero, conocido igualmente por El Chorrito, una cascada de más de 100 metros de altura por la que se despeña el río de los Ángeles. El lugar aturde por la brusca caída y por las formaciones de rocas que obligan el salto de agua. Pero lo mismo impresiona la amplia panorámica que el observador tiene desde esta zona alta de la región hurdana, de sus emblemáticas y abruptas montañas.
El descenso nos devolverá a la carretera de Ovejuela, hacia donde nos encaminamos. Al llegar a la alquería, y tras dejar el vehículo, nuestros pasos nos guiarán hasta el cementerio, en la zona superior de la población y en su extremo izquierdo. Un sendero señalizado con flechas blancas nos acercará a un recogido lugar, cerrado por montes y rocas, en el que se encuentra el AChorrituero@, otro impresionante salto de agua. Bien merece el esfuerzo de llegar entre peñas hasta el lugar, pues la naturaleza adquiere allí una dimensión diferente, sobre todo por el contraste entre los paisajes infinitos del comienzo y lo recogido de estos pagos. No existe el tiempo junto al chorro, nada parece tener sentido más que la constancia con la que el agua excava la poza sobre la que cae.
Esther de Aragón Balboa-Sandoval














