Sea justo consigo mismo. No se atormente. Dejar de fumar no suele ser un acto que uno decide un buen día y lleva a la práctica. Dejar de fumar es un proceso que lleva su tiempo y, en ocasiones, requiere varios intentos.
Supongamos que después de varios días o semanas sin fumar, ha vuelto a encender un cigarrillo. ¿Cómo actuar?
Bien, deténgase a analizar la situación. ¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo se ha dejado sorprender? ¿Qué podría haber hecho en vez de fumar? Un cigarrillo no tiene por qué llevar, necesariamente, a una recaída total. Procure aprender y salir fortalecido de esta experiencia.
Si ha comprado tabaco, tírelo. Relea las razones por las que quiere dejar de fumar. Dígase a sí mismo que puede conseguirlo, que va a conseguirlo, que merece la pena. Respire profundamente. ¡Dese ánimos!
Hay quien deja de fumar a la primera y quien necesita varios intentos. No se angustie. Siga intentándolo. Lo acabará consiguiendo. Lo sabe. Busque un momento adecuado y empiece otra vez. ¡Animo!














