En este reto por controlar su dependencia del tabaco, el principal obstáculo son esas ganas de fumar que le asaltan en ciertos momentos. A medida que discurran días sin que fume, comprobará que su “enemigo” va perdiendo facultades. Cada día tendrá un aspecto menos fiero.
Llegará un momento, dentro de pocas semanas, en que pasará días enteros sin pensar en el tabaco. A partir de ese instante, casi tiene garantizado el éxito.
Se deja de fumar permitiendo que el tiempo (¡ese gran aliado!) ayude a olvidar. Todo lo demás son pequeños trucos para mantener alejado el cigarrillo mientras el paso del tiempo va haciendo su efecto (igual que se guardan las fotos y las cartas de un amor que se necesita olvidar).
¡Compruébelo! Dentro de unos meses sólo se acordará del tabaco en momentos puntuales. Hasta entonces, deberá tener un poco de paciencia, y seguir a rajatabla el método que le proponemos para superar los momentos de mayor apuro.
Entradas relacionadas:











