Longitud: 24,5 km de asfalto y pistas. Apta para bicicleta de montaña y todoterreno.
El itinerario que proponemos discurre, prácticamente, por el centro geográfico de la región hurdana, entre Vegas de Coria y Nuñomoral por las laderas de la Sierra de la Mula. Sus atractivos son múltiples, empezando por el nombre del lugar que nos sirve de referencia: la Casa de la Buen Agua.
Saliendo del Hostal los Ángeles, en dirección a Caminomorisco, nada más acabar una curva de subida y a 1,2 km del propio hostal, una pequeña carretera que parte hacia la derecha alcanza la citada casa; por detrás de ella, bordeándola por su izquierda, sale una pista en ángulo recto hacia la derecha que, después de transitar durante 3 km por los montes, se acerca a un pequeño y bello embalse que retiene las aguas del antiguamente llamado Arrolamúa, aunque los mapas actuales no digan lo mismo. La pista rodea el pantano y continúa durante 5,6 km hasta llegar a un bello paraje por el que salta entre rocas el Arrobatuequilla; para el que desee conocer los rincones del citado arroyo añadiremos que una pequeña senda, indicada, asciende por la izquierda del arroyo hasta llegar a un nuevo chorro. Al encanto del lugar, de las peñas, del agua y del propio paisaje, hay que añadir un curioso dato: estamos en uno de los pocos espacios hurdanos donde queda vegetación autóctona tapizando la “Serreta de las Planas Aliso, madroño, brezo, jara, madreselva, zarzamora, enebro, tejo, encina, alcornoque, castaño, nogal y pino negra) son sólo una pequeña muestra de lo que fueron las Hurdes de antaño.
La pista sigue 3,6 km más hasta que se divide en dos: una gira a la izquierda y la otra, la más usada, sigue de frente; tomando esta última el viajero acometerá los 3 km de descenso para llegar a Nuñomoral, cruzará el río Hurdano y entrará en carretera, hacia la derecha, hacia Rubiaco. Nada más acabar esta última, donde la iglesia, una pista hacia la izquierda lleva, tras 1 km, a uno de los conjuntos etnográficos de las Hurdes que se han intentado proteger porque conserva las casas de pizarra tal y como fueron siempre: La Horcajada.
Para terminar la ruta recomendamos al viajero volver a la carretera y, 250 metros después de abandonar Rubiaco, entrar en una pista que desciende, cruza de nuevo el Hurdano por un puente y en 2 km alcanza Batuequilla, una pequeña y encantadora aldea, muy hurdana, a la que llega el ya citado Arrobatuequilla. Incluso recomendamos ascender un tramo su curso a pie para ver sus bellas pozas y saltos.
Esther de Aragón Balboa-Sandoval
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