De Peñalsordo, nos ha llegado este juego que obedece a una de las actividades físicas fundamentales del ser humano, el lanzamiento, correr, saltar y lanzar, son las actividades físicas por excelencia.
A este juego hay que sumarle además el que se trate de un lanzamiento de precisión, al que se suma un contenido lúdico posterior nada despreciable, ya que por sí mismo es como una segunda alternativa o segundo juego. Los preparativos del juego comprenden el trazado de una línea de lanzamiento o tirada y una línea límite, que se coloca a una distancia convenida por los participantes.
En medio de esta línea límite, se traza un círculo, en el centro del cual se pone un montículo o pedestal de piedras o tierra, sobre el que se sitúa «EL CABIRO» (el cábiro es normalmente una lata vacía). Detrás de esta línea límite se coloca un jugador, que llamaremos jugador «X», el cual, posee una varilla con la que intentará golpear a los participantes en un momento del juego.
Los lanzadores se colocaran en su línea, y desde allí, por el turno que se haya establecido intentarán, lanzando un palo o una piedra, derribar la lata, si lo consigue, el jugador «X», volverá a colocar la lata en su sitio, en tanto que el lanzador recoge su piedra o su palo, antes de recogerlo, y si se ha conseguido derribar el cábiro, todos los participantes habrán gritado «¡CABIRO EN TIERRA!». Si el lanzamiento resulta fallido, el lanzador deberá intentar recoger su piedra o palo, sin atravesar la línea límite, en tanto, que el jugador «X» tratará de alcan- zarlo con la varilla. Si el jugador resultase tocado, pasaría a ser jugador «X», en tanto que el que era jugador «X» se incorporará al grupo de los lanzadores.
La fase más emocionante del juego llega cuando ninguno de los lanzadores consigue derribar el «CÁBIRO», y todos están sobre la línea límite tratando de recuperar su palo o su piedra, y tratando a la vez de no resultar alcanzados por el jugador «X». En este caso las posibilidades de éxito dependen de lo lejos o cerca que haya caído la piedra o el palo. Así los que lo consiguen pueden seguir jugando, naturalmente, gana el jugador que más veces consigue derribar el cábiro.
Hay una variante de este juego, llamada «EL TIMBALI», que nos ha llegado desde Zahínos, la diferencia fundamental estriba en que se lanza contra un palo apoyado o sujeto con dos piedras.
Entradas relacionadas:











