La Asociación Profesional de Guías Turísticos de Cáceres ve en peligro su situación laboral por una nueva legislación que, a juicio de sus miembros, «no contempla la dimensión exacta de nuestra labor», y que «resulta desigual, porque nosotros recibimos muchos turistas, pero otros países no. Salimos perdiendo españoles, italianos o griegos».Así lo asegura Longina Arroyo, presidenta del colectivo de guías turísticos cacereños, compuesto por siete profesionales que han recibido su acreditación de la Junta de Extremadura tras superar una oposición, y que van a participar este fin de semana en una asamblea extraordinaria convocada a nivel estatal. El objetivo es analizar las consecuencias de la trasposición a la legislación española de dos directivas europeas, una de cualificaciones profesionales y otra sobre servicios en el mercado interior. Con ellas, los guías tendrán la competencia de profesionales de otros países comunitarios, que sólo precisarán de un certificado de la empresa para la que hayan trabajado durante dos años.
Los guías subrayan su apoyo a «los esfuerzos que realiza la UE para facilitar el libre movimiento» de trabajadores, pero recuerdan que «el conocimiento de la lengua vernácula es de vital importancia y no menos importante es la exigencia de acreditar habilidades lingüísticas en un segundo idioma».
También se critica el que la profesión de guía de turismo se equipare «a la de acompañante de grupo y otras similares». Para la Asociación, el no contar con guías de turismo debidamente cualificados acarreará perjuicios como «un descenso inmediato en la calidad del servicio guiado y deterioro en la defensa del patrimonio», así como «problemas de comunicación y malinterpretación de nuestra realidad histórica».
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