Piense en los motivos que le animan a plantearse la decisión de intentarlo.
Haga un listado de las razones por las que cree que, para usted, dejar de fumar puede merecer la pena.
Busque razones que le parezcan importantes. Motivos personales. Póngalos por escrito. Tenga en cuenta que si en algún momento le asalta la duda, y su decisión de dejar de fumar se tambalea, es en estas razones donde encontrará el coraje para seguir adelante. Conserve su lista de razones. Antes de lanzarse conviene que conozca su hábito con más precisión.
Cuanto más sepa, mejor podrá controlarlo.
Rellene durante una semana una lista diaria de cigarrillos fumados.
Anote cada cigarrillo en el momento en que lo fuma, para que no lo olvide. Si la gente se ríe, tómeselo usted también como un juego, pero hágalo.
Anote la hora en que enciende cada cigarrillo, la situación en que se encuentra (desayunando, conduciendo, etc.), y el grado de placer que experimenta, de 0 a 10 (0 sería ese cigarrillo fumado por rutina, sin ningún tipo de satisfacción; 10 sería ese otro que le ha sabido tan bien).
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