Se alza esta imponente mole defensiva en un esbelto y cónico cerro del Noroeste de la actual villa de Alange, cercada por el río Matachel por un lado y el arroyo de Palomas por el otro, lugar que por su altura e inaccesibilidad la hacen verdaderamente inexpugnable.
El castillo se pudo haber construido entre los siglos II y III después de Jesucristo, porque en el año 1646 se halló entre sus ruinas una lápida relativa al Emperador César Marco Aurelio.

Castillo de Alange
No obstante, cuando el castillo adquirió preponderancia fue en época árabe. La invasión de éstos supuso que la villa de Alange alcanzase una dimensión histórica con reedificación y ampliación de su castillo roquero, testigo de batallas y asedios donde moros y cristianos escribieron hechos memorables.
Esta fortaleza es repetidamente citada durante las sublevaciónes bereberes de la comarca emeritense, sobre todo la de Ibm Marwan, en el año 875 que se refugió a ella resistiendo durante tres meses en las tropas del Califa.
La parte más característica de entre los restos que se conservan, es un torreón cuadrado de cinco metros de lado con recios muros de ladrillos, perforado por ventanas con arcos en forma de herradura correspondiente a una cámara cerrada con bóveda; encima de esta cámara hubo dos pisos. También se conservan los aljibes de época árabe, aunque muy cegados por el abandono e incuria de las gentes.
Hace poco se encontró en los sitios que ocupaban los aljibes, una piedra de cantería, de forma cónica y de grandes dimensiones, que dado el lugar del hallazgo, quizá fuera un filtro para depurar las aguas de aquellos depósitos.
De la planicie donde estaban los aljibes, salía una calzada que llegaba hasta lo más alto del cerro, después de atravesar por el lado Este de la muralla, por medio de un arco labrado en la misma, que se conoce con el nombre de “Puerta del Sol”. En esta fortaleza se recuerdan los hechos insólitos de un caudillo árabe con gran gallardía y prestancia llamado Ibm Marwan. Se le conocía con el nombre de Ibm Al Chilliqui, “hijo del gallego”, que sirvió para denominar la segunda puerta de acceso que se llamó “Puerta de los Gallegos”.
Entre sus hazañas destaca la conquista del castillo de Alange, en donde se hizo fuerte durante tres meses; cuando falto de agua y alimento no pudo aguantar, se rindió con la condición de poder ir con sus tropas a establecerse en Badajoz. Se dice que Ibm Marwan participó con los bereberes de Mérida en una sublevación contra el monarca cordobés. Hecho prisionero, se trasladó a Córdoba e ingresó en la guardia del Emir.
Con motivo de las excavaciones que varios vecinos de Alange hicieron en el año 1944, se descubrió delante de la puerta principal de la torre del Homenaje un aposento de dos pisos en uno de los cuales, el segundo, se observaron trozos de pintura al fresco representando dos figuras, una con traje telar y la otra con escudo de armas, y que por existir debajo de ella señales de haber estado allí colocado un altar, se supone que estas figuras representan a los Santos Servando y Germán, patronos de Mérida. En las ruinas del castillo y en el cerro en que está situado, se encuentran con frecuencia objetos de época romana y árabe, como monedas, ánforas, candiles, columnas y cipos.
Junto a lo que puede ser verídico del castillo, existe lo anecdótico, y en la leyenda se habla de una galería misteriosa o pasadizo secreto que comunicaban las dependencias de la fortaleza con la otra orilla del río Matachel, e incluso en algunas llegaban hasta Mérida.
También existía una sencilla copla popular que dice: Castillo de Alange, ¡Quién te pudiera tener metío en la faldriquera como pliego de papel!.
Matías Lozano Tejeda
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